NUEVA YORK, 11 de septiembre del 2001--Terroristas derrumbaron las dos torres del World Trade Center (Centro de Comercio Mundial) en la ciudad de Nueva York. Miles de vidas fueron sacrificadas en éste y otros ataques relacionados contra el Pentágono y en Pennsylvania. Centenares de personal de seguridad y ciudadanos comunes arriesgaron y hasta sacrificaron sus vidas para rescatar a otros. Millones de norteamericanos y otros alrededor del mundo se unieron en oración por los heridos y por las familias de las víctimas.
Un desastre tal no sólo nos toca el corazón, sino que también nos provoca muchas preguntas, tales como, «¿Dónde estaba Dios en todo esto, y por qué permitió que sucediera?» No hay respuestas fáciles a tales preguntas, pero sí la Biblia ofrece algunas perspectivas. En los tiempos de Jesús la gente preguntaba acerca de una tragedia de tamaño mucho menor: dieciocho personas murieron cuando una torre en Siloé se les desplomó encima. Algunos pensaron que esto ocurriera porque las víctimas fueran culpables de algún pecado grave. He aquí la respuesta de Jesús a sus preguntas:
«¿Pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; ANTES SI NO OS ARREPENTÍS, todos pereceréis igualmente» (Lucas 13:4,5). Realmente les estaba diciendo: «¡ESTO DEBIERA SERVIR DE DESPERTADOR!»
Me parece que Dios desde mucho viene diciendo, «¡DESPIÉRTESE, PUEBLO! Me han echado a un lado, se han olvidado de mí. Me han representado como un Dios permisivo, tolerante para con la maldad. "A lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo"» (Isaías 5:20). Si esta horrible tragedia nos causa detenernos y escuchar su voz, habrá al menos algún resultado bueno.
Es cierto que en el día de hoy el Señor es «paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al ARREPENTIMIENTO» (2 Pedro 3:9). Pero el libro del Apocalipsis nos dice que el día de la paciencia de Dios llegará a su fin. En aquel día lo que sucedió con las torres gemelas parecerá juego de niños. Por ejemplo, cita un evento en el cual la tercera parte de la gente será «muerta...por el fuego, el humo y el azufre...Y los otros hombres...no se ARREPINTIERON» (Apocalipsis 9:18-21).
Hemos citado tres textos que hablan del arrepentimiento. ¿Qué cosa es el arrepentimiento? Literalmente, la palabra significa «un cambio en el pensar». Debemos abandonar nuestros pensamientos magnánimos y tolerantes con respecto a nosotros mismos y ponernos de acuerdo con los pensamientos de Dios en cuanto a nosotros. He aquí algunos de esos pensamientos:
«Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso: ¿quién lo conocerá?» (Jeremías 17:9)
«No hay justo, ni aun uno... no hay quien busque a Dios... No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno... todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios» (Romanos 3:10-12,23).
«La paga del pecado es muerte» (Romanos 6:23), «después de esto el juicio» (Hebreos 9:27), «y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego» (Apocalipsis 20:14).
¿Estás de acuerdo con Dios en que te mereces su juicio eterno por tus pecados? Es un trago amargo y humillante, pero a menos que estés dispuesto a arrepentirte, es decir, ponerte de acuerdo con Dios en sus malas noticias respecto de ti, no podrás recibir el beneficio de sus buenas noticias para ti.
He aquí las buenas noticias de la Biblia: «De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito» (Juan 3:16). «Cristo murió por nuestros pecados...fue sepultado, y...resucitó al tercer día»Ê(1 Corintios 15:3,4). «Por gracia sois salvos por medio de la fe...es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe» (Efesios 2: 8,9). Sí, el Creador del universo (Juan 1:3) bajó del cielo para sufrir, derramar su sangre y morir en la cruz por tus pecados y los míos.
Puede ser que confíes en tu buen caracter, tus buenas obras, o tu religión para tu salvación eterna. Todas estas cosas son buenas a los ojos nuestros, pero en vano buscarás en las Escrituras alguna evidencia de que ellas te consigan entrada al cielo. El apóstol Pablo predicaba «del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo» (Hechos 20:21).
Pudieras ser uno de los que dicen, «Sé que soy pecador, claro, pues, ¡no hay nadie perfecto!» Y tienes toda la razón. Por eso es que Dios nos dice a todos, «os es necesario nacer de nuevo» (Juan 3:7).
¿Quieres arrepentirte? Es decir, ¿aceptarás el juicio de Dios de que tú estás perdido y necesitas ser salvo? ¿Recibirás al Salvador que Dios te provee, Salvador que tanto sufrió en la cruz para poder rescatarte del castigo eterno? ¿Colocarás tu confianza en el Salvador AHORA, antes de que la ira y el juicio de Dios caigan sobre ti?
«Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo» (Hechos 16:31).
--Paul L Canner
Scripture verses quoted from the Reina-Valera (RVR-1960).